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TESTIMONIOS
Siempre hay algo especial en Lourdes
Siempre que escribo a la vuelta de nuestra Peregrinación empiezo diciendo “ha sido una Peregrinación especial”, creo que todas las Peregrinaciones son especiales, y siempre el especial lo ponen los enfermos, pero algunas veces también los hospitalarios. Lourdes tiene algo que hace sorprenderte, que te engancha, y por eso no hay una Peregrinación igual a otra
Este año teníamos 7 hospitalarios seminaristas, que con su alegría, conversaciones, la guitarra etc. Han hecho una gran labor en el equipo, tengo la sensación que los hemos “estrujado” un poco, con nuestras preguntas en los ratos libres, con las canciones, bailes, celebraciones en las que han participado y nos han hecho participar; se han integrado tanto que al final parecía que llevaban años viniendo.
Todos les hemos animado a que vuelvan, ya nos dijeron que no dependía de ellos, rezaremos para que así sea. En octubre se ordenan diáconos, el día 12, estaremos en Lourdes, que mejor sitio para recordaros y rezar por vosotros. Desde aquí esa súplica de ¡no nos olvidéis!. Necesitamos gente como vosotros, joven, dinámica, comprometida, que sean modelo de vidas coherentes y ejemplo para todos y fundamentalmente para los jóvenes. Gracias a los siete
Algo mas ha hecho especial esta Peregrinación, de todos los actos que hemos tenido quiero resaltar el Acto Eucarístico. El padre Víctor sabe como nos ha calado, hondo y profundo, a enfermos y hospitalarios.
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Ese silencio con el puntilleo de la guitarra y la canción "solo Dios basta... ” el recordarlo me conmueve. Me sentí privilegiada, acompañando al Santísimo, con la explicación previa a los enfermos, lo entendí y me acordé del Dr. Batalla a quien la Procesión del Santísimo le conmovía. Las miradas al Santísimo de hospitalarios y enfermos las tengo clavadas, pero sobre todo la mirada de un enfermo, que no levantaba la cabeza, que no quería hablar, con enfermedad muy avanzada, cuando le diste la bendición levantó su cabeza, me crucé con su mirada y al Santísimo estoy segura que le suplicaba “llévame Contigo”, eran ojos suplicantes. No voy a olvidar esos segundos, han quedado marcados en mi vida, me han enseñado lo que el corazón puede transmitir a través de la mirada.
Víctor gracias, gracias, por enseñarnos a rezar a interiorizar a suplicar, el Acto Eucarístico, ha sido un regalo para todos, para mí ha sido entenderlo, vivirlo profundamente cercano a mis enfermos, compartir lo personal y hacer que esta Peregrinación halla sido algo muy especial.
Margarita Fernández-Benítez . Médico Equipo dorado (11)